El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dado a conocer una nueva política migratoria que entrará en vigor el próximo 2 de abril. A partir de esa fecha, los solicitantes de visas de turismo y negocios (B1 y B2) de doce países adicionales deberán abonar una fianza de 15 mil dólares.
Entre las naciones afectadas por esta disposición se encuentra Nicaragua, así como Camboya, Etiopía, Georgia, Granada, Lesoto, Mauricio, Mongolia, Mozambique, Papúa Nueva Guinea, Seychelles y Túnez. Estas se suman a una lista preexistente de países.
La fianza impuesta busca asegurar el cumplimiento de las condiciones de la visa. De acuerdo con la administración, el dinero será reembolsado a aquellos beneficiarios que regresen a sus países de origen antes del vencimiento de su permiso de estancia en Estados Unidos.
En caso de que un individuo no cumpla con lo estipulado y exceda el tiempo permitido, la fianza será utilizada para cubrir los gastos asociados al proceso de deportación. El Departamento de Estado estima que el costo promedio para expulsar a un migrante supera los 18 mil dólares.
Con esta medida, el gobierno estadounidense proyecta un ahorro significativo para sus contribuyentes, calculando hasta 800 millones de dólares anuales. La fianza busca mitigar la carga financiera que representan los procesos de deportación.
La inclusión de estos doce países eleva a cincuenta el total de naciones cuyos ciudadanos están sujetos a este requisito de fianza. Es importante destacar que, pese a las dudas iniciales planteadas por algunos medios, México no figura en la lista de países afectados por esta reciente implementación.
Las autoridades estadounidenses defienden la eficacia de este sistema de fianzas, argumentando que ha demostrado ser un mecanismo efectivo. Se ha reportado que, de casi mil extranjeros que han obtenido visas bajo este programa, un 97% ha regresado a sus países dentro del plazo acordado.
Esta política se enmarca dentro de las diversas estrategias implementadas por la administración para regular y reducir la migración hacia Estados Unidos. Dichas estrategias incluyen también otras restricciones de visas y normativas de asilo.





