El reconocido actor Carlos Villagrán, célebre por su papel de Kiko en “El Chavo del 8”, ha vuelto a captar la atención con revelaciones sobre su relación pasada con Florinda Meza. En una entrevista reciente, Villagrán desmintió públicamente su interés amoroso inicial, afirmando que fue la actriz quien tomó la iniciativa en el breve romance.
Según la versión de Villagrán, tras las jornadas de grabación del icónico programa de Chespirito, era Florinda Meza quien lo invitaba a su casa, utilizando como pretexto que su vehículo estaba en el taller. Estas invitaciones, que inicialmente parecían gestos de compañerismo, escalaron hasta convertirse en encuentros personales.
El actor narró que la situación se tornó incómoda para él con el tiempo, llegando al punto de sentirse agobiado. Villagrán incluso buscó el consejo de Roberto Gómez Bolaños para manejar la situación, lo que sugiere una dinámica compleja y poco deseada por su parte en aquel momento.
Villagrán enfatizó que su involucramiento fue superficial y de corta duración, subrayando: “Yo le sacaba mucho, porque a mí no me gustaba”. Por el contrario, asegura que Meza “sí se clavó” en la relación, indicando una disparidad emocional significativa entre ambos.
Estas declaraciones surgen en un contexto donde la próxima serie biográfica “Chespirito: Sin querer queriendo” ha reavivado el interés público en el elenco original. Villagrán ha sido crítico con la producción, señalando que la mayor parte de lo retratado por los hijos de Gómez Bolaños “mintió en casi todo”.
Sin embargo, hizo una excepción notoria: confirmó que la parte de la serie que aborda su relación con Florinda Meza es verídica, avalando este fragmento específico de la narrativa. Sus comentarios alimentan el debate sobre la autenticidad de los hechos en la esperada producción.
En otro aspecto, Villagrán rememoró su salida de Televisa, que atribuyó a conflictos profesionales y desacuerdos con Gómez Bolaños sobre la gestión de personajes. Este evento lo llevó a enfrentar dificultades económicas y, finalmente, a emigrar para continuar su carrera televisiva en Venezuela.
La perspectiva de Villagrán ofrece una visión personal sobre los eventos detrás de cámaras de “El Chavo del 8”, desafiando narrativas populares. Su relato consistentemente apunta a una iniciativa de Meza en el romance, con una falta de interés genuina por su parte.





