El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León ha levantado la voz enérgicamente contra la reciente demolición de un inmueble histórico en el municipio de Pesquería. Este acto, ejecutado por las autoridades municipales, ha generado una fuerte controversia en torno a la protección del patrimonio cultural en la región, fundado en el siglo XVI.
Según el comunicado oficial del INAH, la institución rechaza categóricamente la acción del ayuntamiento, la cual se llevó a cabo con el fin de erigir una nueva torre administrativa. El órgano federal enfatizó que la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida por ciudadanos, municipios, estado y federación.
“Desde el Centro INAH Nuevo León rechazamos y conminamos a las autoridades municipales de Pesquería a responder por el ilícito cometido, así como también hacerse cargo de las consecuencias que conlleva. Demoler no es modernidad”, sentenció la entidad en sus plataformas digitales, subrayando la gravedad de la situación.
La polémica inició el 28 de marzo, cuando el gobierno de Pesquería anunció con entusiasmo el inicio de los trabajos de demolición para lo que describieron como “la nueva torre administrativa”. Este proyecto, según el municipio, representa “un paso firme hacia el futuro” y busca concentrar diversas oficinas municipales y estatales.
A pesar de las promesas de modernidad y eficiencia administrativa, la decisión ha sido blanco de severas críticas por parte de los defensores del patrimonio. La zona de Pesquería tiene raíces históricas que datan del siglo XVI, lo que añade un valor incalculable a sus edificaciones antiguas.
Hasta el momento, no se ha especificado si el INAH o las autoridades del Gobierno de Nuevo León impondrán sanciones por la destrucción del inmueble. Tampoco se ha revelado la fecha exacta de construcción del edificio demolido, información clave para evaluar su antigüedad y relevancia histórica.
Este incidente pone de manifiesto la constante tensión entre el desarrollo urbano y la preservación del legado histórico. Es crucial que las autoridades municipales actúen con transparencia y rindan cuentas sobre sus decisiones, asegurando que el progreso no signifique la pérdida irreparable de la identidad cultural.





