Ramses Pech, reconocido especialista en procesos petroquímicos y el sector energético, ha levantado dudas sobre las causas del reciente derrame de hidrocarburos en el Golfo de México. Sus declaraciones, en contraste con las versiones oficiales, apuntan hacia una posible falla en la infraestructura petrolera.
El pasado 26 de marzo, la Secretaría de Marina (Semar), a través del almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, había señalado como posibles orígenes del derrame a un buque fondeado cerca de Coatzacoalcos y a dos emanaciones naturales conocidas como chapopoteras en Veracruz y Campeche.
Sin embargo, Pech argumenta que los buques en el mar mexicano se utilizan principalmente para logística y transporte de insumos. Explica que la densidad y composición del contaminante que llegó a las costas de Veracruz no concuerdan con el combustible transparente que manejarían estas embarcaciones, descartando así un trasvase como principal causa.

El especialista también desestimó la posibilidad de “huachicol marítimo”, señalada por diputados del PAN. Pech enfatiza la complejidad técnica y la profundidad de las tuberías a 70 metros bajo el mar, lo que haría inviable el robo de crudo sin buzos y herramientas altamente especializadas.
Respecto a las chapopoteras naturales, aunque el Grupo Interinstitucional (GI) las considera responsables, Pech duda que su volumen sea suficiente para un derrame de la magnitud observada. Señala que estas emanaciones, activas desde el descubrimiento de Cantarell en 1978, no suelen producir la cantidad de crudo espeso que ha afectado las playas.
La “emulsión espesa” característica del crudo que arribó a las costas, según Pech, es un indicador claro de que el origen más probable es una fuga en la infraestructura de producción o los ductos de Pemex. Esta característica es exclusiva del petróleo crudo, que se mueve masivamente solo a través de dichas instalaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum, aunque no ha detectado una fuga activa actualmente, reconoció el 1 de abril la frecuencia de fugas en la red de tuberías de la petrolera. Esto subraya la necesidad de una revisión técnica exhaustiva, alineándose con la hipótesis de Pech sobre posibles fallas estructurales.





