Mark Zuckerberg, el reconocido fundador de Meta y creador de Facebook, optó por las Islas Galápagos como escenario para sus vacaciones de abril. El empresario fue avistado en un bote en la Isla Genovesa, vistiendo casual, y acompañado de su comitiva personal, disfrutando de la singularidad del archipiélago ecuatoriano.
Su travesía se lleva a cabo a bordo de una impresionante flota privada, valuada en aproximadamente 400 millones de dólares. Esta incluye el superyate Launchpad, con un costo estimado de 300 millones de dólares, y el buque de apoyo Wingman, valorado en otros 100 millones de dólares, que asiste en sus exploraciones.
Según datos de navegación de MarineTraffic, el Launchpad fue registrado zarpando desde Puerto Ayora y luego ubicado en la Isla Genovesa, confirmando la presencia del magnate. No obstante, su visita está sujeta a las rigurosas normativas ambientales de la Reserva Marina de Galápagos.
Estas estrictas regulaciones prohíben el uso de motos acuáticas, submarinos, drones, luces subacuáticas y la práctica de pesca deportiva o submarina, buscando proteger el frágil ecosistema. Se estima que solo los permisos para una flota de tal magnitud pueden exceder los 50.000 dólares, a lo que se suman tarifas de bioseguridad, agenciamiento y contribuciones al Parque Nacional Galápagos.
A pesar de las comodidades y el lujo de su embarcación, Zuckerberg ha tenido que acatar las disposiciones locales que salvaguardan la biodiversidad de este patrimonio mundial. Esta visita subraya el atractivo global de las Galápagos como destino de naturaleza extrema y delicada, y refuerza la importancia de mantener regulaciones estrictas para su conservación, incluso frente al turismo de alto nivel.





