Un informe de Profeco identifica a Coca-Cola Light entre los refrescos de menor riesgo para la salud

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México, un país con una de las tasas de consumo de bebidas azucaradas más altas a nivel global, ha sido el foco de una reciente investigación por parte de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). El estudio, realizado en 2026, tuvo como objetivo principal ofrecer a los consumidores información clara sobre el impacto potencial de diversos refrescos en su bienestar.

El análisis de Profeco examinó meticulosamente factores cruciales como la cantidad de azúcares añadidos, el conteo calórico, el tipo de edulcorantes utilizados, la presencia de conservadores y el cumplimiento de las normativas de etiquetado frontal. Es importante recalcar que, según la institución, ninguno de estos productos es inherentemente “saludable”.

Las opciones con menor impacto en la salud

Tras rigurosas pruebas de laboratorio, la Profeco identificó un grupo selecto de cinco bebidas que exhiben un perfil nutricional relativamente más favorable en comparación con otras del mercado. Estas alternativas son consideradas “menos dañinas”, aunque no exentas de posibles efectos si se consumen en exceso.

Entre las bebidas destacadas figuran las aguas minerales con gas como Brillante Tehuacán y Aurrera, ambas libres de azúcares y calorías, posicionándose como las más cercanas a una opción neutral. Asimismo, San Bernardino Zero y Free Light, aguas saborizadas y refrescos, respectivamente, fueron bien evaluados por su ausencia de azúcar y bajo contenido calórico, gracias al uso de edulcorantes y pocos conservadores.

Finalmente, Coca-Cola Light y Búho también forman parte de este grupo. La primera por su fórmula sin azúcar y bajo impacto calórico, y la segunda por su etiquetado transparente y la falta de azúcares añadidos, marcando una distinción en un mercado dominado por productos con alto contenido de endulzantes.

Implicaciones para la salud pública

Profeco ha sido enfática al señalar que, si bien estos refrescos son “menos dañinos”, no deben ser percibidos como saludables ni consumirse con regularidad. Incluso las versiones “light” o “zero” contienen componentes que, a largo plazo, podrían afectar la salud, lo que subraya la importancia de la moderación.

Especialistas en nutrición reiteran que el consumo constante de estas bebidas está ligado a graves problemas de salud pública en México, incluyendo la obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, lo que impone una carga considerable al sistema de salud.

La recomendación primordial de los expertos es clara: el agua simple es la única bebida indispensable para la hidratación diaria. Los refrescos, incluso los catalogados como “menos perjudiciales” por Profeco, deben ser reservados para un consumo ocasional, actuando el estudio como una herramienta para fomentar decisiones informadas entre los consumidores mexicanos.

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