Un suceso inusual captó la atención de los aficionados durante el reciente encuentro de la Liga MX entre Monterrey y Chivas, correspondiente a la jornada 12 del Clausura 2026. Más allá del resultado en el Estadio BBVA, un video que se viralizó en redes sociales mostró la fuerte reacción de un aficionado hacia su acompañante, desatando una ola de comentarios y especulaciones.
La escena que generó controversia tuvo lugar justo después de un momento crucial en el partido: el portero Raúl Rangel de Chivas detuvo un penalti en los minutos finales, asegurando la victoria para el conjunto rojiblanco. En ese instante de euforia o tensión, dependiendo del equipo, un hombre fue captado golpeando a un joven, lo que inicialmente fue interpretado como una agresión injustificada.
Este es el otro lado de la moneda del padre que jaloneó a su hijo en el partido #Monterrey vs #Chivas
Donde medios de comunicación han compartido el lado “negativo”, dejando mal al padre. pic.twitter.com/GJsWWhET0G
— El Tío Guarro 😎 (@GuarroLove) March 23, 2026
Sin embargo, la historia tomó un giro inesperado cuando el propio protagonista del video, identificado como @agmatias en redes sociales, decidió romper el silencio. Respondiendo a una publicación del periodista Ricardo Cariño, el aficionado explicó que el joven agredido era en realidad su hijo y que su acción fue una reprimenda.
No agredí a nadie Ricardo. No seas tan mal periodista. Es mi hijo. Mi hijo cometió un terrible error y lanzó cerveza en la atajada del penal. Lo regañe efusivamente y tuve que calmar los ánimos de varios Rayados. Le pedí al que grababa que dejara de grabar a mi hijo y se burló. https://t.co/QmwJG0odtD
— Yusé (@agmatias) March 22, 2026
Según el relato del padre, su reacción fue una consecuencia directa del mal comportamiento de su hijo, quien, en un momento de tensión o frustración, lanzó cerveza hacia otros asistentes en el estadio justo después de la atajada del penalti. El padre afirmó que su intervención fue un “regaño efusivo” para corregir la conducta del menor.
En su mensaje, el aficionado dejó claro: “No agredí a nadie Ricardo. No seas tan mal periodista. Es mi hijo. Mi hijo cometió un terrible error y lanzó cerveza en la atajada del penal. Lo regañe efusivamente y tuve que calmar los ánimos de varios Rayados. Le pedí al que grababa que dejara de grabar a mi hijo y se burló”.
El incidente no solo generó debate sobre la disciplina parental, sino también sobre la ética periodística y la invasión de la privacidad. Las opiniones en redes sociales se dividieron, con algunos usuarios apoyando la decisión del padre de corregir a su hijo, mientras que otros cuestionaron la forma violenta en que lo hizo, independientemente del parentesco.
Finalmente, el padre reiteró que su hijo aprendió una valiosa lección del suceso. Aseguró que su intención fue corregir un “novato, inmaduro y pésimo comportamiento” y que considera el asunto zanjado, esperando que su hijo no repita una conducta similar en el futuro.





