El canciller Roberto Velasco, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se mantuvo hermético ante los cuestionamientos de la prensa durante su asistencia a la sesión solemne de la Reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat) en el Senado de la República. Su silencio fue notable cuando los periodistas buscaron obtener información sobre un tema de alta sensibilidad nacional.
La controversia central giraba en torno a la posible recepción, por parte del gobierno mexicano, de pruebas enviadas desde Estados Unidos. Dichas pruebas son fundamentales en el caso que implica al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, al senador morenista Enrique Inzunza, y a otros ocho funcionarios señalados por supuestos vínculos con un cártel de drogas, una acusación de gran impacto político y legal.
Durante el evento diplomático en el Senado, donde el canciller Velasco estuvo acompañado por la presidenta de la Cámara Alta, Laura Itzel Castillo, la atmósfera se cargaba de expectación. Los representantes de los medios de comunicación intentaron, sin éxito, obtener una declaración clara que arrojara luz sobre el avance de esta delicada situación bilateral y jurídica.
Le preguntaron al canciller Roberto Velasco si el Gobierno de México ya recibió de EU las pruebas solicitadas por la FGR sobre las acusaciones de vínculos con el crimen organizado contra Rubén Rocha. No dijo naaada. Dicen que el calla, otorga… 🤔 pic.twitter.com/DyBjsyHIbW
— Erika Velasco (@Erika_Velasco_) May 27, 2026
Ante la pregunta directa y reiterada de los reporteros: “¿Ya le llegaron las pruebas de Estados Unidos sobre el caso Sinaloa?”, la respuesta del canciller fue sumamente breve y evasiva: “Voy ahorita al evento”. Esta contestación dejó en el aire la interrogante sobre la información que, supuestamente, la Secretaría de Relaciones Exteriores debería tener en su poder.
A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum había exigido públicamente la entrega de estas pruebas por parte de la administración estadounidense, el titular de la SRE mantuvo su postura de no responder. No ofreció ningún detalle que confirmara si la cancillería ya contaba con la información requerida, manteniendo un velo de misterio sobre el asunto.
Este persistente hermetismo por parte de la Cancillería subraya la complejidad inherente al caso y sus amplias repercusiones. Afecta tanto la dinámica política interna de México como las intrincadas relaciones bilaterales con Estados Unidos, manteniendo la atención pública enfocada en la transparencia y la rendición de cuentas de las autoridades involucradas.





