El Día de la Madre, tradicionalmente una fecha de celebración, se transformó este año en un potente grito de protesta en la Ciudad de México. Cientos de madres buscadoras, acompañadas de sus familias, salieron a las calles para recordar al país que, para ellas, no hay nada que festejar mientras sus hijos permanezcan ausentes.
Con un dolor que se siente colectivo, estas valientes mujeres, que representan a más de 133 mil personas desaparecidas en México, realizaron la 14ª Marcha de la Dignidad Nacional. Su objetivo es claro: alzar la voz, denunciar la inacción gubernamental y exigir verdad y justicia sobre el paradero de sus seres queridos.
La travesía de estas madres las lleva desde estados como Chihuahua, Coahuila y Jalisco, e incluso desde Centroamérica. Sus vidas han dado un giro de 180 grados, marcadas por el impacto en su salud, economía y estructura familiar, como lo relata Karla Estrada, quien busca a su hijo Luis Manuel desde 2017.
¡México Campeón en Desaparición!
Madres buscadoras realizan la Marcha de la Dignidad este #10deMayo
Exigen justicia ante la ola de desapariciones que registra el país pic.twitter.com/5ESzPjUKOz
— Voces de la Resistencia (@VDLResistencia) May 10, 2026
Desde el Monumento a la Madre hasta el Ángel de la Independencia, las consignas resonaron con fuerza: “este mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, “México, campeón en desaparición”, y “Hijo, escucha, tu madre está en la lucha”. Los ramos de flores fueron reemplazados por fichas de búsqueda y fotografías.
El dolor no distingue nacionalidades. La marcha también visibilizó la lucha de madres migrantes, como Diana Loaiza de Colombia, quien busca a su hijo Santiago desaparecido en la Ciudad de México. Es un recordatorio de que México se ha convertido en un país de desapariciones para muchos en tránsito.
Sorprendentemente, nuevas generaciones se suman a esta causa. María, una niña de 12 años de Torreón, Coahuila, acompaña a su abuela en la búsqueda de su tío Jorge Alberto Grana, desaparecido hace 11 años. Su presencia subraya que esta lucha es una herida abierta que se hereda.
Con el Mundial de la FIFA en el horizonte, algunas madres adoptaron un lenguaje “futbolero”. Se vieron camisetas de la selección con rostros de desaparecidos y la pregunta “¿Dónde están?”, y un partido simbólico donde los “buscadores” vencieron al “gobierno”, representando su anhelo de triunfo en la justicia.
La jornada concluyó con un acto de memoria frente a la Glorieta de las y los Desaparecidos, donde familiares de jóvenes de Lagos de Moreno, Jalisco, instalaron una jardinera con sus fotografías. Un recordatorio tangible de que la ausencia de sus seres queridos es una cicatriz permanente en el paisaje urbano.





