México se prepara para un periodo de alta vigilancia en sus costas, ante el pronóstico de una temporada de huracanes 2026 que promete ser particularmente intensa. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha emitido una alerta temprana, destacando la inminente influencia del fenómeno El Niño, conocido por alterar los patrones climáticos globales.
Los expertos meteorólogos señalan que las aguas superficiales del Pacífico se calentarán, actuando como un catalizador para la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales. Esta situación lleva a prever una actividad ciclónica por encima del promedio en el litoral del Pacífico, generando preocupación y la necesidad de reforzar las medidas preventivas.
Impacto de El Niño en el Pacífico
La atención principal de los especialistas se centra en el Pacífico, donde la manifestación de El Niño históricamente ha coincidido con huracanes de mayor magnitud. Casos como Patricia (2015) y Otis (2023), ambos de categoría 5, son ejemplos claros de cómo este fenómeno puede potenciar la fuerza destructiva de los ciclones.
Por otro lado, aunque el Atlántico también experimentará su temporada, se espera que la actividad sea más cercana o incluso inferior a la media histórica. Esto subraya la disparidad en el impacto que El Niño puede tener en las distintas cuencas oceánicas adyacentes a México.
Históricamente, las costas mexicanas reciben el embate de alrededor de 5.4 ciclones tropicales anualmente, con una predominancia en la vertiente del Pacífico. La temporada abarca un periodo de aproximadamente seis meses, desde mediados de mayo en el Pacífico y principios de junio en el Atlántico, hasta finales de noviembre.
Pronósticos para la Temporada 2026
Para el Océano Pacífico, Conagua proyecta la formación de 18 a 21 ciclones tropicales. Dentro de este rango, se anticipa que entre cuatro y cinco alcanzarán la categoría de huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5), lo que representa un riesgo significativo para las comunidades costeras.
En contraste, el pronóstico para el Océano Atlántico indica entre 11 y 15 ciclones tropicales. De estos, se estima que uno o dos podrían evolucionar a huracanes mayores, lo que, si bien es menor, sigue requiriendo una preparación adecuada.
La clasificación de estos fenómenos varía desde depresiones tropicales, con vientos moderados, hasta huracanes de categoría 5, los más devastadores, según la escala Saffir-Simpson. Es vital comprender estas clasificaciones para evaluar la amenaza potencial y activar los protocolos de seguridad necesarios a tiempo.
Las autoridades y la población se mantienen vigilantes ante la evolución de estos sistemas, enfatizando la importancia de la prevención y la respuesta oportuna para mitigar los posibles daños que esta intensa temporada de huracanes podría acarrear en el territorio nacional.





