La presidenta Claudia Sheinbaum descartó cualquier amenaza a la soberanía nacional derivada de la entrega voluntaria de Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, y Enrique Díaz, exsecretario de Administración, a las autoridades de Estados Unidos. Según Sheinbaum, la decisión de entregarse fue personal y no compromete la estabilidad del país.
Asimismo, la mandataria refutó la constante narrativa de diversos funcionarios estadounidenses, incluyendo al expresidente Donald Trump, sobre el supuesto poder del crimen organizado en México. Sheinbaum aclaró que, aunque se ha mencionado públicamente, estas afirmaciones no se le han hecho directamente en sus conversaciones.
Respecto a la situación financiera, Sheinbaum confirmó que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) procedió al congelamiento de cuentas del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, sus hijos y otros implicados en solicitudes de extradición de Estados Unidos. Explicó que esta medida es de carácter preventivo y no una investigación oficial por parte de la UIF, sino una acción coordinada debido a la relación entre bancos mexicanos y entidades financieras estadounidenses.
En su análisis sobre la relación con Estados Unidos en el contexto del caso Sinaloa, la presidenta enfatizó la necesidad de que Washington comprenda los límites de la colaboración, siempre bajo el principio de respeto a la soberanía mexicana. Destacó que las instituciones de México son las encargadas de combatir al crimen organizado en su territorio, aunque la información proporcionada por Estados Unidos es valiosa.
La presidenta Claudia Sheinbaum (@Claudiashein) aseguró que no ve ningún riesgo ante la entrega voluntaria del exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida Sánchez, así como del exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega, excolaboradores del estado de… pic.twitter.com/GjBWc3SxJN
— Los Reporteros MX (@ReporterosMX_) May 18, 2026
La mandataria también criticó a los partidos de derecha y a ciertos intelectuales, a quienes vinculó con gobiernos neoliberales y con el exsecretario Genaro García Luna, por propagar la idea de un “narcogobierno” o “narco partido” en México. Cuestionó la retórica que sugiere que la presidenta debería “romper el pacto criminal”, señalando la falta de sustento en tales afirmaciones.
Sheinbaum detalló las acciones contra el crimen organizado, indicando que durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador se detuvo a 39 dirigentes de distintas organizaciones criminales y a un total de 666 individuos vinculados, de 45 mil detenciones reportadas por la Secretaría de la Defensa Nacional. En su propio periodo, se han aprehendido a 56 criminales de alto perfil y 672 asociados a estas redes.
Anunció la visita próxima de dos altos funcionarios del gobierno estadounidense a México: Markwayne Mullin, el nuevo secretario de Seguridad Nacional, y Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional contra las Drogas. Este encuentro, derivado de su reciente conversación con el expresidente Trump, tiene como objetivo discutir estrategias conjuntas.
Subrayó el interés de México en colaborar con Carter, especialmente en cómo Estados Unidos puede contribuir de manera más efectiva, principalmente reduciendo el consumo de drogas en su territorio, frenando el tráfico de armas hacia México y combatiendo a los cárteles dentro de sus propias fronteras, así como el lavado de dinero proveniente de la venta de estupefacientes.
Reiteró la postura de que la coordinación en seguridad debe preservar la soberanía de cada nación, desestimando la idea de que una operación militar estadounidense en México sería una solución. “Nos pueden ayudar con información, pero allá menos consumo, eviten armas porque aquí lo que tiene que operar son las instituciones de la ley en México. Somos un país independiente y soberano”, concluyó Sheinbaum.





