En un momento de compleja coyuntura en la relación bilateral con Estados Unidos, Palacio Nacional fue el punto de encuentro donde la presidenta Claudia Sheinbaum congregó a los partidos que la llevaron al poder. El objetivo central fue reivindicar la soberanía nacional ante el “asedio” estadounidense.
La mandataria hizo un llamado enfático a la unidad de la llamada Cuarta Transformación, buscando cohesionar al movimiento de cara al futuro electoral de 2027, cuando el proyecto político buscará refrendar su continuidad en el poder.
Los asistentes al Salón Tesorería, calificado como el epicentro del poder desde 2019, escucharon lo que posteriormente describirían como un discurso histórico. Este incluyó un repaso de los grandes desencuentros con el país vecino y las respuestas de corte nacionalista, según Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena.
El discurso presidencial, además de su enfoque internacional, fue interpretado en clave nacional, especialmente frente a las inminentes definiciones de candidaturas que podrían generar fricciones en las alianzas regionales. El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar destacó la importancia de la unidad para enfrentar el proceso electoral venidero.
Aunque no se abordó directamente el caso de Rubén Rocha Moya ni de otros políticos cuya extradición se exige, Sheinbaum apeló a principios discursivos. Instó a los legisladores a servir al pueblo y no a servirse del cargo, pidiendo mantener los valores de honestidad que rigen el movimiento.
La presidenta también advirtió sobre el “mareo” que puede generar el poder y la importancia de no perder de vista los valores de la 4T. Subrayó la necesidad de seguir profundizando la transformación, mantener la batalla en el territorio y combatir las campañas de desinformación.
En este encuentro, denominado “Por la soberanía nacional”, Monreal explicó que la mandataria enfatizó los valores nacionalistas y la importancia de que los legisladores regresen a sus territorios. Allí, deberán explicar a la población lo que se defiende frente al poder conservador y la constante amenaza de injerencia.
El cónclave también sirvió para hacer un balance del periodo legislativo, en el que los aliados (partidos Verde y del Trabajo) previamente habían provocado un revés a Sheinbaum con el rechazo al “plan B”. Sin embargo, el senador Manuel Velasco aseguró que el diálogo ha sido constante y que el apoyo a la presidenta se mantiene firme, dejando atrás esos desencuentros.





