Turistas reconsideran viajar a EE.UU. por largas esperas y políticas migratorias

Turismo Estados Unidos

Los viajeros que transitan por los aeropuertos estadounidenses han enfrentado recientemente demoras significativas, llegando a experimentar esperas de hasta cuatro horas. Esta situación, la más prolongada en los 24 años de historia de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), fue exacerbada por un cierre parcial del gobierno, que dejó a miles de agentes sin sueldo. Aunque se han implementado medidas para aliviar la congestión, estas largas colas son solo una de las barreras que afectan al turismo en el país.

La interrupción en el transporte llega en un momento crítico para Estados Unidos, que coorganizará la Copa Mundial de la FIFA y celebrará el centenario de la Ruta 66 y su 250 aniversario de independencia en 2026. A pesar de estos hitos, el país registró una caída del 5.4% en el turismo en 2025, contrastando con el crecimiento global del 4%, según el Barómetro Mundial del Turismo. Las visitas de canadienses, por ejemplo, disminuyeron un 22% en 2025 respecto al año anterior.

Impacto de la presencia de ICE en aeropuertos

La constante presencia de agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los aeropuertos también contribuye a una imagen negativa. Inicialmente desplegados para suplir la escasez de personal de la TSA, estos agentes, sin capacitación en seguridad aérea, generan inquietud entre los viajeros. Ciudadanos naturalizados como Sandra Awodele han manifestado su temor, llegando a cambiar sus planes de viaje para evitar aeropuertos con una fuerte presencia de ICE, ante la incertidumbre de los procedimientos.

Además de la presencia de ICE, diversas políticas cambiantes y propuestas gubernamentales confunden a los viajeros internacionales. Una iniciativa de la administración Trump en diciembre de 2025, por ejemplo, sugería que visitantes de 42 países exentos de visado presentaran su historial de redes sociales de los últimos cinco años. Aunque no implementada, la percepción de un “ambiente” de extralimitación de funciones por parte de los funcionarios federales ya afecta la confianza, según expertos legales.

Sentimiento antiestadounidense y efectos en los viajeros

La combinación del sentimiento antiestadounidense, generado por ciertas políticas del expresidente Trump, y las persistentes demoras en los aeropuertos, lleva a muchos a cuestionar la idoneidad de visitar el país. Johan Konst, un ejecutivo de relaciones públicas de Ámsterdam, solía viajar con frecuencia a EE.UU., pero ahora es más selectivo. Siente que la dinámica política actual ha hecho que Europa sea percibida más como adversario que como aliado, afectando el sentido de bienvenida.

Esta sensación ha modificado los hábitos de Konst, quien ahora prioriza solo los viajes esenciales, notando además una menor ocupación en los vuelos hacia Estados Unidos. De manera similar, Anita Shreider, una directora de marketing alemana, planea su viaje combinando negocios y turismo, pero entiende las cancelaciones. Conocidos suyos optaron por no viajar en verano a EE.UU. por una “inquietud general” ante las acciones del país en el ámbito internacional, más allá de políticas específicas.

A pesar de las preocupaciones, algunos operadores turísticos estadounidenses aseguran que la experiencia real de los visitantes internacionales puede ser diferente a sus expectativas. Paul Whitten, fundador de Nashville Adventures, recomienda tramitar la documentación con anticipación y prever suficiente tiempo para el tránsito. Señala que una buena preparación es clave para un viaje sin estrés, más allá de las políticas en sí, mientras que un abogado de derechos civiles aconseja conocer los derechos constitucionales.

La brecha entre la tranquilidad oficial y la inquietud de los viajeros persiste, con la capacitación de nuevos agentes de la TSA requiriendo varios meses, lo que podría afectar eventos como la Copa Mundial. Además, conflictos geopolíticos como el de EE.UU. e Israel con Irán alimentan la ansiedad y elevan los precios de los vuelos, sin una solución clara a la vista. La industria reconoce la necesidad de reducir la disparidad entre los temores y la experiencia.

A pesar de este panorama complejo, el atractivo de Estados Unidos se mantiene fuerte para muchos. Johan Konst expresa que, aunque aprecia al país y a su gente, son las políticas actuales las que le hacen reconsiderar la frecuencia de sus viajes. La experiencia de los viajeros internacionales sigue siendo un punto crítico que la industria turística estadounidense busca comprender y mejorar.

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