Documentación pública obtenida por EL PAÍS ha revelado que un buque de Petróleos Mexicanos (Pemex) dedicado a la reparación de ductos estuvo anclado por más de ocho días consecutivos en el epicentro de un reciente y vasto derrame de petróleo en el Golfo de México. Esta información crucial pone en entredicho las declaraciones oficiales que, desde el inicio del desastre ambiental, han negado cualquier implicación o problema en las instalaciones de la paraestatal.
El navío en cuestión, identificado como el “Árbol Grande”, especializado en el mantenimiento de infraestructuras petroleras, permaneció en la zona desde el 9 hasta el 16 de febrero. Su ubicación precisa era sobre un oleoducto activo que transporta crudo tipo maya, un punto que las autoridades han señalado como uno de los orígenes del vertido que ya afecta a cientos de kilómetros de la costa mexicana.
Imágenes satelitales captadas el 15 de febrero corroboran la presencia del buque en medio de una extensa mancha aceitosa en el mar, la cual fue catalogada como un posible derrame de petróleo por la plataforma ambientalista Cerulean, de SkyTruth. Análisis de Global Fishing Watch también muestran la inusual detención del “Árbol Grande” por casi 200 horas en esa área específica.
El derrame ha generado una grave crisis ambiental, extendiéndose por más de 600 kilómetros de la costa del Golfo de México, impactando desde Tabasco hasta Tamaulipas. Comunidades pesqueras y turísticas han denunciado serias afectaciones a sus medios de vida, mientras que playas han recibido una alarmante cantidad de tortugas, peces y delfines muertos, evidenciando el daño ecológico.
Pese a la evidencia, Petróleos Mexicanos afirmó a principios de marzo que el derrame no se originó en sus instalaciones, una postura secundada por la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien atribuyó el problema a un “barco privado de una petrolera privada”. El grupo interdisciplinario formado para abordar la emergencia también identificó un vertimiento ilegal de un buque y emanaciones naturales como los culpables.
Esta narrativa oficial contrasta directamente con los datos obtenidos, que demuestran la presencia prolongada del “Árbol Grande” sobre un oleoducto con un historial de derrames, como el ocurrido en mayo de 2025. La coincidencia del buque de Pemex en una zona identificada con una mancha de petróleo significativa, según imágenes radar, plantea serias preguntas sobre la transparencia y la verdadera causa del desastre.
El buque “Árbol Grande” opera para Diavaz, una empresa contratista de Pemex con una larga relación contractual, incluyendo una reciente licitación multimillonaria para la gestión de ductos marinos. La compañía estatal ha elogiado anteriormente la capacidad del “Árbol Grande” para reparar tramos dañados en líneas submarinas, lo que refuerza su conexión directa con la infraestructura afectada.





