El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha ofrecido una perspectiva tranquilizadora sobre el futuro del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), asegurando que, incluso en el escenario menos favorable, el acuerdo comercial mantendrá su vigencia por al menos una década más.
Esta declaración surge en vísperas de una fecha clave: el 1 de julio. Para entonces, México, Estados Unidos y Canadá deberán comunicar formalmente si respaldan una extensión del tratado por dieciséis años, una meta que el gobierno de Claudia Sheinbaum aspira a alcanzar.
Ebrard enfatizó que, a pesar de los debates, la hipótesis de una salida inminente de alguno de los socios no existe. Explicó que cualquier intención de abandono por parte de un miembro requeriría una notificación previa de seis meses, la cual no ha ocurrido hasta la fecha.
El funcionario detalló que si alguna de las partes no aprueba la extensión completa, el T-MEC no colapsaría. En cambio, se activaría un mecanismo que prolongaría su validez por diez años, sujeto a revisiones anuales.
No obstante, el secretario advirtió sobre la incertidumbre que estas revisiones anuales podrían generar en los mercados. Argumentó que procesos complejos como los cambios en reglas de origen o contenido regional son inversiones de largo plazo que necesitan estabilidad, no evaluaciones constantes.
El T-MEC, gestado durante la administración de Donald Trump, ha demostrado su resiliencia. Ebrard subrayó que el reto actual radica en negociar con un gobierno estadounidense que tiende al proteccionismo, manteniendo la ventaja comercial de México.
En este contexto, la administración mexicana se prepara para entregar a la presidenta Sheinbaum una carta que reafirma el deseo del país por una extensión de dieciséis años, esperando la respuesta oficial de sus socios comerciales. La próxima ronda de negociaciones está prevista para finales de julio en México.





