Hombre armado retiene a su familia en Tecámac para impedir su internamiento por adicción

Retención familiar Tecámac

Un prolongado episodio de alta tensión ha mantenido en vilo al municipio de Tecámac, Estado de México, desde la madrugada del jueves. Un hombre, presuntamente bajo los efectos de sustancias y armado, se atrincheró en su domicilio junto a seis miembros de su familia, incluyendo a tres menores de edad, en un intento desesperado por evitar ser trasladado a un centro de rehabilitación.

El incidente desencadenó una masiva movilización de fuerzas de seguridad, con más de 150 elementos de la Marina, Guardia Nacional, Ejército Mexicano y policías estatales y municipales desplegados en la colonia Los Héroes Tecámac. El operativo, que se extendió por más de 20 horas, generó una alerta constante entre los vecinos y un amplio perímetro de seguridad.

Los hechos se iniciaron cuando la esposa de Miguel “N”, de 35 años, alertó a las autoridades. Informó que su pareja se encontraba armada dentro de la vivienda, ubicada en la calle Jesús García, y mantenía retenidos a varios integrantes de la familia, incluyendo a sus tres hijos de 8, 10 y 13 años, así como a sus suegros.

Inicialmente, la hipótesis de un padecimiento psiquiátrico fue manejada, pero las investigaciones posteriores indicaron que el hombre es un consumidor de cristal. Su violenta reacción se atribuye a la resistencia a ser internado en un centro de rehabilitación para tratar su adicción, confirmando la naturaleza de la crisis familiar.

Intentos de negociación en medio de la crisis

Durante horas, personal del Centro de Rehabilitación Casa de Jesús, bajo la dirección de Saúl Campos, actuó como mediador. Aunque en un principio Miguel “N” mostró disposición a entregarse, su postura cambió a lo largo del diálogo, manifestando su negativa a ceder y sus intenciones de resistir a toda costa. La situación se complicó con la presencia de dos armas de fuego en su poder.

Como medida precautoria ante el riesgo latente, las autoridades decidieron desalojar a estudiantes y personal de tres centros educativos cercanos al domicilio: una secundaria, un jardín de niños y una guardería. Esta acción buscó salvaguardar la integridad de la comunidad mientras las negociaciones avanzaban.

Sorprendentemente, en un punto de la noche, la esposa del individuo salió brevemente a una ventana para asegurar a los testigos que ni ella ni su familia estaban siendo retenidos como rehenes. Además, negó que su esposo estuviera bajo los efectos de drogas, una declaración que contradijo las versiones oficiales y la información del centro de rehabilitación.

Hasta el momento, las corporaciones de seguridad mantienen el área acordonada, priorizando un desenlace pacífico y la liberación segura de todas las personas dentro de la vivienda. El objetivo principal sigue siendo resolver el conflicto sin recurrir a la violencia, manteniendo una comunicación constante con el hombre atrincherado.

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