La presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido públicamente la existencia de deficiencias en el sistema de distribución de energía eléctrica a lo largo del territorio nacional. Durante su conferencia matutina, la mandataria abordó las inquietudes sobre los recurrentes cortes de luz, ofreciendo una perspectiva clara sobre la situación actual del servicio eléctrico en el país.
Sheinbaum Pardo enfatizó la distinción entre un “apagón” y las “interrupciones en el servicio”. Según sus declaraciones, un apagón implicaría una falta de capacidad de generación eléctrica, una situación que, afirmó, no prevalece en México. Las problemáticas actuales, en cambio, se centran en la infraestructura que lleva la electricidad a los hogares y negocios.
La jefa del ejecutivo detalló que estas interrupciones se deben principalmente a fallas en la red de distribución. Esto significa que, si bien la capacidad de generar energía es suficiente para cubrir la demanda nacional, las líneas y equipos encargados de transportarla hasta los consumidores no siempre son adecuados o están en óptimas condiciones.
🗳️📌 “NO SON APAGONES, SON INTERRUPCIONES EN EL SERVICIO (DE ENERGÍA)”: SHEINBAUM
¿Otro eufemismo del bienestar?
Sheinbaum negó que México tenga apagones por falta de generación eléctrica.
Dijo que hay capacidad suficiente para cubrir la demanda.
Según ella, el problema está… pic.twitter.com/1XgDGbnfY5
— Juan Ortiz 🗳️👁🗨 (@Juan_OrtizMX) June 24, 2026
Ante esta realidad, la presidenta Sheinbaum aseguró que su administración está trabajando en estrecha colaboración con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El objetivo principal de esta coordinación es fortalecer y modernizar las líneas de distribución en diversas zonas del país, garantizando así un suministro más estable y confiable.
La situación ha sido particularmente crítica en algunas regiones, como la zona metropolitana de Monterrey, donde los problemas de desabasto de energía se extendieron por varios días consecutivos. Estos incidentes no solo generaron molestias entre los usuarios, sino que también provocaron cierres viales y protestas.
En el caso específico de Monterrey, la crisis se exacerbó debido a una combinación de factores. Las altas temperaturas, que superaron los 40 grados centígrados, aumentaron drásticamente la demanda. Posteriormente, una fuerte tormenta con ráfagas de viento causó daños significativos a la infraestructura, derribando postes y cableado, lo que dificultó aún más la recuperación del servicio.





