La fervorosa admiración hacia las estrellas del K-pop puede, en ocasiones, traspasar los límites de la devoción para adentrarse en el terreno del acoso. Este es el caso de una fan de BTS, de nacionalidad brasileña, quien ha sido condenada en Corea del Sur por hostigar al popular integrante Jungkook.
Las autoridades surcoreanas impusieron a la mujer una pena de un año de prisión suspendida, tras hallarla culpable de repetidas visitas al domicilio del artista. El Tribunal del Distrito Oeste de Seúl determinó que la acusada violó la legislación contra el acoso e incurrió en allanamiento de morada, llegando a tocar el timbre de la vivienda más de 130 veces en un solo día.
A pesar de las advertencias previas y una orden de emergencia que le prohibía acercarse a menos de 100 metros del cantante o su residencia, la fanática continuó con su comportamiento intrusivo. Esta persistencia fue un factor clave en la resolución judicial.
Los documentos judiciales detallan que la mujer acudió en al menos 22 ocasiones a la casa de Jungkook, intentando incluso ingresar a la propiedad durante una entrega de comida a domicilio. Dejó cartas y diversos objetos, motivada por lo que el tribunal describió como una “obsesión romántica”, aunque sin intención de daño físico.
La condena de prisión suspendida implica que la acusada evitará la cárcel siempre que no cometa nuevos delitos y cumpla las condiciones impuestas durante un periodo de prueba de dos años. El tribunal consideró que el riesgo de reincidencia es bajo, en parte porque la mujer será expulsada de Corea del Sur.
Este incidente no es un hecho aislado dentro de la esfera de BTS. Otros miembros del grupo, como Jin, han experimentado comportamientos invasivos por parte de fans obsesivos, conocidos como “sasaengs”. En 2024, un intento de besar a Jin en un evento público causó gran indignación, y el propio Jungkook había solicitado previamente que se dejara de enviar comida a su domicilio por intrusiones a su privacidad.





