Indignación internacional por soldado israelí que destruyó figura de Jesucristo en Líbano

Una reciente imagen ha provocado una ola de indignación global: un soldado israelí fue captado golpeando con un mazo una figura de Jesucristo en el sur del Líbano. Este acto de profanación, que circuló rápidamente en redes sociales, ha generado condenas desde diversas partes del mundo, incluyendo al propio gobierno de Israel.

Los residentes de Debel, la localidad libanesa donde ocurrió el incidente, afirmaron que el crucifijo se encontraba frente a una vivienda familiar, justo en medio de la zona de combates entre el ejército israelí y la milicia chiita Hezbolá. El sacerdote Fadi Flaifel, líder de la congregación cristiana local, expresó a la BBC su rotundo rechazo a la profanación, calificándola como una violación de los derechos humanos y un acto de incivilidad.

Ante la magnitud del escándalo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, manifestó en X (anteriormente Twitter) su consternación y tristeza por el hecho. Condenó el acto enérgicamente y aseguró que las autoridades militares iniciarían una investigación criminal para aplicar “medidas disciplinarias severas y adecuadas” contra el culpable.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) también emitieron un comunicado, indicando que tomaban el incidente “con gran severidad” y subrayando que la conducta del soldado era “totalmente incompatible” con los valores esperados de sus tropas. Las FDI prometieron colaborar con la comunidad cristiana para restaurar la estatua, enfatizando su compromiso con el respeto a los símbolos religiosos.

Condena internacional y repercusiones

La condena no tardó en llegar desde figuras internacionales. Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel y ministro bautista, exigió “consecuencias rápidas, severas y públicas” para el soldado. Adeeb Joudeh AlHusseini, custodio de las llaves de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, lamentó el incidente, calificándolo como una “violación directa de una santidad que atenta contra la dignidad de la fe misma”.

Incluso figuras conservadoras de Estados Unidos, como el exasesor de Donald Trump, Matt Gaetz, y la excongresista Marjorie Taylor Greene, denunciaron el incidente, destacando la tensión en las relaciones con Israel. Las encuestas del Pew Research Center revelan una caída en el apoyo a Israel en EE.UU., con un 60% de estadounidenses teniendo una opinión desfavorable, frente al 53% del año anterior.

Este incidente se suma a una serie de actos que han generado polémica, como la prohibición de entrada al líder católico romano de Jerusalén a la Iglesia del Santo Sepulcro durante la misa del Domingo de Ramos en marzo. Aquel episodio, justificado por la policía israelí como una medida de seguridad, fue calificado por el embajador Huckabee como una “desafortunada extralimitación” con repercusiones globales.

Contexto del conflicto en Líbano

La destrucción de la figura de Jesucristo ocurre en un contexto de alta tensión. Miles de soldados israelíes permanecen en el sur del Líbano, a pesar de un alto el fuego mediado por Estados Unidos que entró en vigor recientemente. Ambas partes, las FDI y Hezbolá, se han acusado mutuamente de violar este acuerdo.

Israel ha establecido una “zona de defensa avanzada” en el Líbano, afirmando que su objetivo es prevenir ataques con misiles de Hezbolá y evitar incursiones transfronterizas. La campaña militar iniciada por Israel ha provocado el desplazamiento de más de un millón de libaneses y ha causado la muerte de más de 2.290 personas, incluyendo niños y trabajadores sanitarios.

Este trágico saldo se suma a las 13 bajas de soldados israelíes y dos civiles fallecidos por los ataques de Hezbolá. El incidente del soldado y la figura religiosa agrava aún más la ya compleja situación en una región marcada por el conflicto y la polarización.

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