Ken Salazar vincula a AMLO con la crisis migratoria en EE. UU. y la reasignación presupuestal a obras emblemáticas

Ken Salazar migración

En su próxima publicación, “Borderlands: Mi lucha por una América inclusiva”, el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, desvela un exhaustivo diagnóstico sobre las actuales dinámicas migratorias y diplomáticas. El libro, que verá la luz el 28 de julio, expone la visión de Salazar sobre las tensiones que, a su juicio, afectan a familias, comunidades y la estabilidad de América del Norte.

Desde sus raíces familiares en Colorado hasta los círculos más influyentes de la política estadounidense, Salazar traza un mapa para superar lo que considera la “mayor división del país en mi vida”. Atribuye parte de esta polarización al expresidente Donald Trump, criticando su “proyecto de borrado” de la diversidad y la inclusión.

Una de las propuestas centrales de Salazar es una “Nueva Alianza Americana” que fortalezca el vínculo entre Estados Unidos, Canadá y México, en el marco del T-MEC. Su ambición es consolidar una potencia económica y democrática unida, capaz de abordar desafíos cruciales en comercio, seguridad fronteriza, migración, energía y cambio climático.

El exsenador no escatima críticas hacia ambas administraciones de su país. Si bien reprocha a Trump la criminalización de migrantes, también señala a Joe Biden por la lentitud en la respuesta al aumento de cruces fronterizos y la falta de un “zar” de migración, a pesar de reconocer la efectividad de una orden ejecutiva posterior que redujo los cruces.

En el análisis de la compleja crisis migratoria, Salazar pone especial énfasis en la relación con México bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Expresa su frustración por la falta de inversión estadounidense en infraestructura fronteriza, en contraste con los esfuerzos mexicanos en su lado de la frontera.

Un punto de fricción notable, según el exembajador, fue la reducción de vuelos de repatriación desde México y los intentos de reubicar migrantes lejos de la zona fronteriza. Información citada por Azucena Uresti indica que el entonces titular del INM, Francisco Garduño, habría comunicado a la embajada estadounidense que los recursos destinados a la migración fueron reasignados a megaobras como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico.

Salazar argumenta que la respuesta estadounidense a la migración fue insuficiente y que la ausencia de coordinación con México, sumada a una estrategia poco clara, intensificó la crisis humanitaria y política. Defiende la diversidad como la “superpotencia” de Estados Unidos, oponiéndose a políticas que atacan esta fortaleza.

A pesar de la polarización política que persiste, Salazar insiste en que su propuesta busca la unidad. Apoya vías de legalización para los “Dreamers” y otros inmigrantes indocumentados, siempre bajo criterios claros como verificación de antecedentes y el aprendizaje del inglés. Advierte que deportaciones masivas tendrían un impacto devastador en la economía y las familias.

El exembajador ha compartido su plan con diversas figuras políticas y empresariales, abogando por la renovación del acuerdo comercial norteamericano para mitigar las tensiones arancelarias. Él lo describe como un “buen programa para EU, para la seguridad, para la economía”, buscando estabilidad y prosperidad regional.

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