La figura de Merlín, el pato que se ha convertido en una auténtica sensación durante la Copa del Mundo 2026, está a punto de dar un paso crucial en su ya meteórica carrera. Su dueña, Karla Ivette Gómez, tiene previsto acudir en las próximas horas al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para formalizar el registro de la marca.
Esta decisión surge ante la creciente explotación comercial no autorizada de la imagen de Merlín. Según reveló Gómez, diversos comercios ya están haciendo uso de la figura del pato sin su consentimiento, generando un impacto económico del que ella no es partícipe.
El IMPI, como organismo público descentralizado adscrito a la Secretaría de Economía, es la entidad encargada de proteger los derechos de propiedad industrial en México. Su función principal es regular, otorgar y vigilar estos derechos, garantizando que ideas, inventos, marcas o negocios no sean explotados indebidamente por terceros.
La fama de Merlín trascendió rápidamente las redes sociales para convertirse en un ícono oficial. Fue reconocido formalmente como embajador de la sede de la Ciudad de México para el Mundial, consolidando su estatus de curiosidad viral a símbolo institucional del folclore capitalino.
Además, el carisma del pato ha inspirado la creación de varios corridos y ha capturado la atención de la afición mexicana, e incluso la cuenta oficial de la Selección Mexicana de Fútbol ha adoptado su imagen con publicaciones cariñosas, como la que lo mostró volando sobre el estadio de Guadalajara.
Respecto a la invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para visitar Palacio Nacional, Karla Ivette Gómez prefiere mantener el misterio, dejándolo como una “sorpresa”. También desmintió los rumores sobre posibles viajes nacionales de Merlín, explicando que el ave tiene prohibido viajar en avión.





