Estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en compañía de padres y madres de los 43 jóvenes desaparecidos, llevaron a cabo un bloqueo simultáneo en ambos sentidos de la caseta México-Cuernavaca, ubicada en Tlalpan. Esta acción interrumpió por completo el flujo vehicular, afectando tanto a automóviles particulares como a autobuses de pasajeros.
La movilización se produjo en un contexto de un operativo de seguridad implementado por autoridades federales y de la Ciudad de México. Dicho operativo buscaba realizar una revisión de los doce autobuses en los que se desplazaban los normalistas, con el objetivo declarado de salvaguardar la seguridad de los estudiantes y de la ciudadanía.
Sin embargo, al intentar cruzar la caseta, los estudiantes manifestaron su oposición a la inspección de sus unidades. Ante esta negativa, el paso de los vehículos fue bloqueado, lo que rápidamente generó una considerable acumulación de automóviles y una extensa fila de espera.
Posteriormente, con la llegada de los familiares de los estudiantes desaparecidos, los manifestantes reorganizaron la situación, permitiendo el movimiento de algunos vehículos hacia un costado para intentar avanzar a pie. Su plan para la jornada incluía la colocación de carteles alusivos a la desaparición de los normalistas a lo largo de la calzada de Tlalpan.
La zona de la caseta se encuentra bajo una fuerte presencia de elementos policiales, quienes han establecido un cordón de seguridad para contener el avance de la protesta. La tensión prevalece mientras los manifestantes continúan exigiendo respuestas y justicia por la desaparición de los 43 normalistas.





