Washington intensifica la persecución de funcionarios mexicanos que colaboran con cárteles

Narcotráfico México Estados Unidos

Desde Washington, la directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP), Sara Carter, ha hecho una contundente declaración: su gobierno persigue activamente a funcionarios mexicanos sospechosos de tener nexos con organizaciones criminales.

En una entrevista, Carter no solo lanzó una advertencia clara a los gobiernos que no muestren cooperación con la estrategia de seguridad del ex presidente Donald Trump, sino que también enfatizó la ambición de desmantelar las complejas redes de protección política que han facilitado la operación de los cárteles.

La funcionaria detalló que existen investigaciones activas dirigidas a individuos relacionados con el Cártel de Sinaloa, en una clara alusión a las acusaciones que han recaído sobre figuras como el entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios, por presunta protección a la facción de “Los Chapitos”.

Carter subrayó que la cooperación con México, en particular con la administración de la presidenta Sheinbaum, ha sido crucial. Atribuyó a esta colaboración avances significativos contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su extinto líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, quien falleció en un operativo en Jalisco.

La directora describió a los cárteles como entidades masivas, capaces de infiltrarse en las estructuras gubernamentales y acumular vastas fortunas. Estas organizaciones no solo se dedican al narcotráfico, sino también al lavado de dinero, robo de combustible y extorsión, ejerciendo un control considerable mediante la corrupción y las amenazas.

En este sentido, la estrategia estadounidense va más allá de la simple captura de miembros; busca impactar directamente las finanzas de estas organizaciones para mermar su capacidad operativa. La meta es privarlos de los recursos que les permiten mantener ejércitos y corromper sistemas, obligándolos a enfrentar restricciones financieras que jamás hubieran imaginado.

Como muestra de la sofisticación de estas redes, Carter mencionó el reciente descubrimiento de un túnel transfronterizo entre Tijuana y San Diego, una obra atribuida históricamente al Cártel de Sinaloa. Estas infraestructuras, que requieren maquinaria y sistemas complejos, demuestran la audacia de los criminales y la persistencia de las autoridades para detectarlas.

La funcionaria también vinculó la reducción de muertes por sobredosis en Estados Unidos a las políticas de seguridad fronteriza implementadas por la administración Trump, enfatizando una postura más agresiva y proactiva frente al crimen organizado. La designación de varios cárteles como organizaciones terroristas extranjeras refuerza esta nueva ofensiva.

La estrategia actual combina inteligencia, operaciones de seguridad, cooperación internacional y presión financiera para debilitar toda la cadena de suministro de narcóticos. Desde los precursores químicos provenientes de China hasta las redes de distribución en México y Estados Unidos, el objetivo es actuar en cada eslabón, manteniendo una presión constante sobre los cárteles y sus protectores en el poder.

Lo más visto